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Nuevas normas de la DGT para motoristas: qué cambia a partir de octubre de 2026 y cómo te afectará en el día a día

Si utilizas la moto para ir al trabajo, desplazarte por la ciudad o simplemente disfrutar de la carretera los fines de semana, conviene que conozcas los cambios que llegarán en los próximos meses.
Las nuevas normas de la DGT incluidas en el nuevo Reglamento General de Circulación, supone una de las actualizaciones más importantes de los últimos años para los usuarios de motocicletas. No solo incorpora nuevas obligaciones sobre el equipamiento del motorista, sino que también regula situaciones habituales, como la circulación en atascos.
El objetivo no es otro que mejorar la seguridad de quienes forman parte de uno de los colectivos más vulnerables de la vía.
Estas son las principales novedades que todo motorista debería conocer y que entrarán en vigor a partir del próximo 1 de octubre de 2026.
Los guantes pasan a ser obligatorios
Una de las medidas más relevantes es la obligatoriedad de utilizar guantes de protección para conductores y pasajeros cuando circulen por vías interurbanas. El incumplimiento estará considerado una infracción grave.
Aunque la obligación legal entrará en vigor una vez se publique la orden ministerial que defina las características técnicas de estos guantes, el mensaje es claro: las manos son una de las primeras partes del cuerpo que impactan contra el suelo en una caída.
Aunque muchos motoristas ya los utilizan de forma habitual, ahora la normativa da un paso más para convertir esa buena práctica en un estándar de seguridad.
Adiós al calzado abierto
También será obligatorio utilizar calzado cerrado en cualquier tipo de vía, tanto en ciudad como en carretera.
Puede parecer un cambio menor, pero responde a una realidad bien conocida por los profesionales de la seguridad vial: pies y tobillos concentran un elevado porcentaje de lesiones en accidentes de moto.
En verano es frecuente ver conductores circulando con sandalias o zapatillas muy ligeras. A partir de ahora, esa práctica dejará de estar permitida.
El casco sigue evolucionando
El casco sigue siendo el elemento de seguridad más importante para cualquier motorista. Por eso, la reforma también introduce cambios en este ámbito.
A partir del 1 de octubre de 2027, será obligatorio utilizar un casco homologado, sustituyendo la referencia anterior a cascos "certificados". Este plazo de adaptación permitirá a los usuarios comprobar que su equipamiento cumple con los nuevos requisitos establecidos por la normativa.
Más allá de la obligación legal, esta es una buena ocasión para revisar el estado del casco. Si ha sufrido un impacto, presenta signos de desgaste o lleva muchos años de uso, es recomendable sustituirlo, ya que su capacidad de protección puede verse comprometida, aunque en el exterior parezca estar en buen estado.
Una novedad esperada: circular por el arcén cuando haya retenciones
Probablemente sea el cambio que más interés despierte entre los motoristas.
La nueva regulación permitirá que las motocicletas circulen por el arcén derecho cuando exista congestión de tráfico, siempre que ese tramo esté debidamente señalizado y sin superar los 30 km/h.
Es importante subrayar que no se trata de una autorización general para utilizar el arcén. Solo podrá hacerse cuando la señalización lo permita y respetando las condiciones establecidas.
La medida busca mejorar la fluidez del tráfico y reducir algunas de las situaciones de riesgo que se producen cuando las motocicletas quedan atrapadas entre vehículos detenidos o circulando muy lentamente.
Más seguridad también para quienes trabajan sobre una moto
La reforma presta especial atención a los profesionales que utilizan la motocicleta como herramienta de trabajo.
Los repartidores o riders deberán utilizar chaleco reflectante durante toda su jornada laboral, independientemente de las condiciones de luz.
Es una medida coherente con el crecimiento que ha experimentado el reparto urbano en los últimos años y con la necesidad de aumentar la visibilidad de quienes pasan gran parte de su jornada sobre dos ruedas.
¿Y qué ocurre con las motos eléctricas?
La respuesta es sencilla: exactamente lo mismo.
La normativa no establece diferencias entre motocicletas de combustión y motocicletas eléctricas. Las nuevas obligaciones sobre equipamiento, circulación y seguridad serán idénticas para todos los usuarios.
Esto refleja una realidad que ya forma parte de nuestras ciudades. La movilidad eléctrica ha dejado de ser una alternativa para convertirse en un actor principal del tráfico urbano, compartiendo espacio y responsabilidades con el resto de vehículos.
Una normativa que habla menos de sanciones y más de prevención
Es fácil quedarse con los titulares sobre multas o nuevas obligaciones. Sin embargo, el verdadero significado de esta reforma va más allá.
La mayoría de las medidas incorporadas responden a situaciones que cualquier motorista reconoce: una caída a baja velocidad en la que los guantes marcan la diferencia, un atasco interminable en la entrada de la ciudad, un casco que lleva demasiados años acompañándonos o un calzado poco adecuado para circular sobre dos ruedas.
En conjunto, el nuevo Reglamento General de Circulación refleja una forma distinta de entender la movilidad. No se limita a ordenar el tráfico; busca reducir la gravedad de los accidentes y favorecer una convivencia más segura entre todos los usuarios de la vía.
Y, aunque adaptarse a cualquier cambio normativo requiere un pequeño esfuerzo, hay una idea que permanece inalterable: conducir una moto siempre ha sido mucho más que desplazarse de un punto a otro. Es anticiparse, observar el entorno y tomar decisiones pensando en la seguridad propia y en la de quienes comparten la carretera.









